Colección “Tartán de la Jungla”

Otoño-Invierno (2018)

“Tartán venía de tierras frías, lluviosas y con olor a alquitrán. Ella vivía feliz en un bosque tropical, con monzones y rodeada de seres feroces. Les encantaba la lluvia. Era lo poco que tenían en común estos dos. Él adoraba su blanco e impoluto hogar, el orden, el café y la rutina; ella amaba el olor a tierra mojada y su pequeña cabaña -siempre desordenada-, levantarse con el sol, el cacao y bailar.

Él era un robot de los ochenta, pero había tenido que aprender mucho para estar a la altura de las nuevas generaciones de robots. Tenían mil y una funciones que él no traía de serie.

Sin embargo, una mañana del año 2017, Tartán se dio cuenta de que estaba harto del rápido ritmo de la ciudad, de las actualizaciones de algoritmos y de los grupos de Whatsapp. Dejó todos esos agobios del siglo XXI a un lado y emprendió un viaje apasionante hacia una vida salvaje y llena de aventuras.

En una de sus visitas a la jungla, se topó con una manta muy calentita colgando del tronco de un árbol. Era de auténtica lana, con unos cuadros azules y verdes que le recordaban mucho a su tierra natal (un pequeño pueblo de Escocia). Tartán se quedó muy sorprendido: ¿Qué haría esa manta escocesa en mitad de la selva tropical?

En ese momento sintió tanta morriña de su tierra que, sin dudarlo, arrancó un trozo, se lió la manta a la cadera y saltó liana arriba. Él había oído hablar de las increíbles hazañas del famoso Tarzán, pero pensaba que sólo eran cuentos.

Pero no. Tartán nunca había sentido cosquillas en la barriga de emoción, ni había visto un verde tan abrumador en su vida, y mucho menos, había conocido a una chimpancé llamada Rita.

Era ella, peluda, inquieta y amante de los plátanos. Cuando Tartán y Rita se conocieron, ambos sabían que no pegaban ni con cola. Sin embargo, se hicieron grandes amigos.

¿Cómo? ¿Qué les unía entonces?

Pues la nada y el todo.

Descubrieron que los mangos y los arándanos no combinaban nada mal. De hecho, les encantaba el pastel de mango. Rita era agilísima en las lianas y Tartán descubrió que aflojarse las tuercas también era una opción válida. De hecho, se sentía mejor cuando lo hacía.

Y así, encontraron un lugar donde las diferencias eran poder, donde lo raro era estimulante y lo inesperado era, sencillamente, salvaje.

Ambos tenían recuerdos variopintísimos, como para escribir un libro… o dos. Coincidían en no querer dejar de ser lo que eran, y eso les hacía maravillosos. Querían disfrutar de lo híbrido de sus personalidades, del monstruo que habían creado.”

Inspiración

Lo que está fuera de lugar, lo que no encaja, lo que nos hace felices aunque sea raro, ser único y auténtico en cualquier lugar, lo híbrido, películas de Tarzán, Escocia, naturaleza.

Paleta

Materiales

Tejidos: lana pura 100%, tapicerías, pana y forros de algodón 100% estampados con nuestros diseños.

Piel vacuna: en marrón chocolate y negro, de curtición vegetal (libres de cromo y con un proceso más amigable con el medio ambiente).

Firma de madera: de ciprés y olivo, procedentes de un pequeño pueblo de Granada.

Herrajes: color oro viejo, libres de níquel.

Pendientes y broches: Madera de nogal y plata de ley certificada. Packaging sostenible con cartulina y cartón reciclados.